lunes, 24 de marzo de 2008

Gracias


Gracias por el cariño y el respeto que demostrasteis el pasado Miércoles Santo, después de la confirmación de la suspensión de nuestra estación de penitencia del año 2008 por las calles de Málaga, aún sin haber visto la luz este año, habéis demostrado una vez mas ser una Sección Grande.

domingo, 16 de marzo de 2008

Nacidos en la Cruz como hijos de María

Hemos reflexionado sobre aquel momento de la muerte de Jesús, el viernes de su crucifixión: su dolor desgarrado, la misma soledad hostil en que va sucediendo todo si exceptuamos a sus seres queridos, su madre, asida al madero por donde fluye la última sangre de Jesús; su discípulo amado, Juan, como el único leal de entre sus escogidos en ese momento; las fieles mujeres que le habían servido acompañándole desde Galilea, y enfrente, la hostilidad de sus enemigos que se burlan, la indeferencia de unos soldados, sicarios acostumbrados a resbalar sobre el dolor mientras se juegan a los dados sus vestidos; los dos ladrones con él crucificados…En aquel misterioso oscurecer, iban sonando entrecortadas las graves palabras de Jesús agonizante, turbado por el dolor y la sangre que vela su mirada: Palabra de intercesión ante el Padre a favor de los que “no saben lo que hacen” (Lc 23, 34); palabra de cercana esperanza “hoy estarás conmigo en el Paraíso” para quien a última hora supo granjearse el cielo ejerciendo la compasión.Y, sintiendo conmoverse, sin duda, sus entrañas, las palabras de la entrega de sus últimas intimidades, su madre, testamentada mediante Juan a toda la humanidad: “¡Mujer (no madre, para no herir más su dolor, porque ella va a ser la nueva madre de los vivientes, la nueva Eva que engendrará hijos en la gracia contra los hijos del pecado en la primera), ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre!”.Aunque ese momento en que Cristo nos da en testamento a su madre desde la cruz es algo así como la confirmación de la entrega antes de partir hacia el Padre, la maternidad espiritual de María no comenzaba ahí: se había iniciado en el fiat de Nazaret, porque si Cristo recapituló en sí a toda la humanidad, María debía ser reconocida ciertamente, también desde ese momento, como madre espiritual de los recapitulados en su Hijo, la nueva humanidad. La maternidad espiritual de María, o en el orden de la gracia, fluye desde su mediación (al lado de su Hijo, el único mediador) como desde un canal o cuello por el que nos llegan las gracias. Así lo quiso su Hijo, para hacernos, quizás, más confiadamente asequible el acceso a su mérito redentor.En retorno a las gracias que nos obtiene nuestra madre, todos sus hijos debemos aprender a practicar en aquellas virtudes que se significaron en María como discípula de su Señor: la fe que se adhiera confiadamente, primero personalmente a Dios en su Hijo, y consecuentemente a todas sus exigencias; fe por encima de conveniencias y de eventualidades. Y unid a ella, la obediencia de entrega a sus designios, tanto en los fiat que cuestan lágrimas como en los que parece que van bien con nuestros deseos y apetencias.Capítulo IV del libro “Las doce estrellas de la mujer del cielo” de Luís Martínez

jueves, 21 de febrero de 2008

Recogida de puestos portadores 2008

Se informa que la entrega de puestos de portadores de Nuestra Señora del Mayor Dolor se realizara el Sabado 15 de Marzo de 2008, en horario de 13:30 a 14:30.
Si por algún motivo no podeis pasar a retirar vuestra tarjeta comunicarlo a los
Tlf: 607.93.60.17. Jorge Núñez.
Tlf: 661.21.76.73. Victor M. Luque
O dirigiendo un e-mail a:
mayordomia.mayordolor@gmail.com

lunes, 18 de febrero de 2008

PRESENTACIÓN CARTEL SALIDA PENITENCIAL FUSIONADAS 2008






En el marco incomparable del templo de San Agustín, vivimos los allí presentes el pasado sábado un acto cofrade, que desde hace ya algún tiempo nos muestra el camino que nuestra Cofradía va tomando.

Tras la magnifica actuación de nuestra banda de cornetas y tambores, y como algunos fusionados recordamos más tarde, se nos hace un nudo en la garganta cada vez que suenan magistralmente los sones de “Exaltación”.
La presentación corrió a cargo de nuestro hermano Andrés Torres, quien realizo una pequeña singladura del presentador D. Juan José Sánchez Luque, Excelentísimo Presidente del Ilustre Colegio de Médicos de Málaga, Hermano Mayor Honorario de nuestra Sección.

Juan José realizo una presentación armoniosa y sumamente cariñosa con nuestra Cofradía, donde plasmó sus vivencias dentro del cortejo procesional de Fusionadas acompañando a Nuestra Señora del Mayor Dolor el pasado Miércoles Santo con su Junta Directiva, para esta presentación estuvo acompañado de dos músicos (tambor y trompeta), que interpretaron pequeños fragmentos de marchas como La saeta, La Muerte no es el Final del Camino, etc., que le dieron un empaque distinto y muy acertado a la presentación.

Juan José dio unas pequeñas pinceladas sobre la vida del artista que ha realizado la obra que sirve de base para el cartel de nuestra Salida Penitencial de este año, Manuel Higueras joven pintor malagueño que ha querido contribuir por segunda vez consecutiva con nuestra Hermandad, y con nuestra sección, de una forma desinteresada.

El cartel muestra un perfil de Nuestra Señora del Mayor Dolor, acompañado de su séquito de nazarenos a los cuales parece animarles a seguir en su cortejo con la magnificiencia habitual. Destaca la belleza del rostro de Nuestra Señora así como los detalles del nazareno de vela, donde es casi imposible explicaros con palabras lo que Manuel ha realizado en esta pintura.

Como colofón a este acto nuestro Hermano Mayor D. Eduardo Rossel Vergara entrego a D. Juan José Sanchez Luque y a D. Manuel Higueras una copia del cartel de salida como recuerdo y gratitud a ambos por su trabajo.

Del mismo modo y al celebrarse esta Cuaresma el XXV aniversario del nombramiento como Hermano Mayor Honorario del Ilustre Colegio de Médicos, D. Eduardo Rossel entregó una copia del cartel de salida a D. Juan Pablo de Luna, Presidente del Colegio de Médicos cuando se realizó el Hermanamiento.

martes, 12 de febrero de 2008

Estrenos 2008


Bueno llegando ya la Cuaresma es cuando podemos empezar a mostrar alguno de los estrenos que Nuestra Señora podrá sin duda lucir en su Sección esta Semana Santa.

Pintura para estandarte, este año procesionaremos si Ella asi lo quiere, sobre terciopelo provisional, la pintura donada el pasado año por el artista malagueño Manuel Higueras, Manuel ha contribuido de forma notable al engrandecimiento pictorico de nuestra Sección y por tanto a la gran pinacoteca que ya posee nuestra Cofradia, a continuación os detallo algunos datos de

Manuel Higueras:

Nace en julio de 1973, su formación es autodidacta y comienza a pintar con la edad de seis años. Su primera exposición tuvo lugar en 1994, a la edad de 21 años, que recorrió varias capitales españolas obteniendo un gran éxito y una buena aceptación por parte de la critica.

Exposiciones

- Exposición de la Biblioteca Municipal colonia Santa Inés de Málaga.
- Exposición del Excelentísimo Ayuntamiento de Campanillas, Málaga.
- Sala particular Alhaurin el Grande.
- Sala exposiciones Casino Aguilar de la Frontera, Córdoba.
- Sala exposiciones particular de Montilla, Córdoba.
- Sala exposiciones Excelentísimo Ayuntamiento de Antequera, Málaga.
- Sala exposiciones Excelentísimo Ayuntamiento de Estepa, Sevilla.
- Sala exposiciones Excelentísimo Ayuntamiento de Cabra, Córdoba.
- Sala exposiciones Excelentísimo Ayuntamiento de Zafra, Badajoz.
- Sala exposiciones Excelentísimo Ayuntamiento de Ronda, Málaga.
- Sala exposiciones particular de Almendralejo, Badajoz.
- Sala de exposiciones de la Casa de la Cultura de Nerja, Málaga.
- Sala de exposiciones de la UNED en Melilla.
- Sala de exposiciones del Liceo de Mérida, Badajoz.
- Sala de exposiciones de Excelentísimo Ayuntamiento de Osuna, Sevilla.
- Sala de exposiciones particular Puerto de la Torre, Málaga.
- Área de cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de Málaga.
- Galería de Arte Rodríguez, Málaga.
- Exposición de la Cofradía del Rescate, Málaga.
- Sala de exposiciones Real Club Mediterráneo de Málaga.
- Sala de exposiciones Ilustre Colegio de Aparejadores de Málaga.
- Fondo de arte permanente de la Galería Nova, Málaga.
- Sala de exposiciones de la Casa de la Cultura de Álora, Málaga.
- Museo Elisa Cenbrero, Ciudad Real.
- I Certamen Internacional de Pintura Puerto Banus, Marbella, Málaga.
- Sala de exposiciones Galería Pablo Ruiz, Málaga.
- II Certamen internacional de pintura Rayol Premier en Torremolinos, Málaga.
- Asociación de la prensa, Salón de Otoño Cajamar, Málaga.
- Fondo de Arte Permanente en la Galería Cartel, Málaga.
- Certamen de Pintura Contemporánea de Torremolinos, Málaga.
- Realización de Murales en diferentes iglesias:
Iglesia del Carmen de Benalmádena Costa, Málaga.


Sirva esta tribuna para agradecer de una manera muy especial a Manuel Higueras su Donación y colaboración.

sábado, 9 de febrero de 2008

Quinario 2008






Desde el pasado martes día 4 estamos celebrando el Quinario de las RR. CC. Fusionadas. Este año lo preside el Stmo. Cristo de la Vera+Cruz junto con Ntra. Sra. del Mayor Dolor. La nueva ubicación resalta todavía más la belleza de la Señora, pero quizás deberíais venir a comprobarlo 'in situ'.
Imagenes gentileza de la web La Mirada Cofrade,http://www.lamiradacofrade.net/

martes, 1 de enero de 2008

Plazos de Tallaje y Recogida de Túnicas 2008

Calendario de Tallajes y Recogida de Túnicas 2008

PORTADORES
Antiguos de todas las secciones
del 11 al 16 de febrero

Nuevos de todas las secciones
del 25 de febrero al 1 de marzo

NAZARENOS

Antiguos de todas las secciones
del 18 al 23 de febrero

Nuevos de todas las secciones
del 25 de febrero al 1 de marzo

El horario de apertura de la Hermandad durante cuaresma es de 20 a 22 horas de lunes a viernes y sábados de 11 a 14 horas.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Felicidades

El Grupo de trabajo y la Mayordomia de Ntra. Sra. del Mayor Dolor os desea a todos un Feliz año 2008 y que todas vuestros deseos e ilusiones se cumplan, y que Nuestra Bendita Virgen ruegue por nosotros. FELICIDADES.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Función Religiosa en Honor de San Juan Evangelista

Las Reales Cofradías Fusionadas de San Juan, celebrarán el próximo jueves 27 de diciembre a las 20:30 horas en la Iglesia de San Agustín, la solemne Función Religiosa en honor de nuestro Sagrado Titular San Juan Evangelista, Patrón de la juventud cofrade.A lo largo de la misa, se procederá a la jura de los estatutos por parte de los nuevos hermanos de la Cofradía y a todo aquel que lo desee, se le impondrá la medalla corporativa de la Hermandad.




SAN JUAN EL EVANGELISTA, APÓSTOL Hijo del Zebedeo, hermano del Apóstol SantiagoEtim: "El Señor ha dado su gracia"
Autor del cuarto evangelio, de las tres cartas que llevan su nombre en el NT y del Apocalipsis.Fiesta: 27 de diciembre.Etim. Juan: "Dios es misericordioso"
Emblemas: El águila (por su visión mística elevada), Un libro (por su escritos llenos del Espíritu Santo). Patrón de teólogos y escritores Muerte: c.100 P.C.
El discípulo amado SAN JUAN el Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.
Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.
Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.
En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.
Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.
Gran testigo de la Gloria del Maestro
Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos "vieron y creyeron" que Jesús había resucitado.
A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:
«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21)Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22) Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". (Jn 21,23).
Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.»(Hechos 4:19-20)
Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que "parecían ser los pilares" de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.
Efeso
San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol. San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.
Maravillosas revelaciones celestiales
Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, "está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente". La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.
Predicando la Verdad y el amor
Los más antiguos escritores hablan de la decidida oposición de San Juan a las herejías de los ebionitas y a los seguidores del gnóstico Cerinto. En cierta ocasión, según San Ireneo, cuando Juan iba a los baños públicos, se enteró de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvió y comentó con algunos amigos que le acompañaban: "¡Vámonos hermanos y a toda prisa, no sea que los baños en donde está Cerinto, el enemigo de la verdad, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!".
Dice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el discípulo personal de San Juan. Por su parte, Clemente de Alejandría relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite, San Juan vio a un apuesto joven en la congregación y, con el íntimo sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él, lo llevó a presentar al obispo a quien él mismo había consagrado. "En presencia de Cristo y ante esta congregación, recomiendo este joven a tus cuidados". De acuerdo con las recomendaciones de San Juan, el joven se hospedó en la casa del obispo, quien le dio instrucciones, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautizó y lo confirmó. Pero desde entonces, las atenciones del obispo se enfriaron, el neófito frecuentó las malas compañías y acabó por convertirse en un asaltante de caminos. Transcurrió algún tiempo, y San Juan volvió a aquella ciudad y pidió al obispo: "Devuélveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia". El obispo se sorprendió creyendo que se trataba de algún dinero que se le había confiado, pero San Juan explicó que se refería al joven que le había presentado y entonces el obispo exclamó: "¡Pobre joven! Ha muerto". "¿De qué murió, preguntó San Juan. "Ha muerto para Dios, puesto que es un ladrón" , fue la respuesta. Al oír estas palabras, el anciano Apóstol pidió un caballo y un guía para dirigirse hacia las montañas donde los asaltantes de caminos tenían su guarida. Tan pronto como se adentró por los tortuosos senderos de los montes, los ladrones le rodearon y le apresaron. "¡Para esto he venido!", gritó San Juan. "¡Llevadme con vosotros!" Al llegar a la guarida, el joven renegado reconoció al prisionero y trató de huir, lleno de vergüenza, pero Juan le gritó para detenerle: "¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía". El joven escuchó estas palabras inmóvil en su sitio; luego bajó la cabeza y, de pronto, se echó a llorar y se acercó a San Juan para implorarle, según dice Clemente de Alejandría, una segunda oportunidad. Por su parte, el Apóstol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia.
Aquella caridad que inflamaba su alma, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jerónimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: "Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante".
San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.
Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban, es antiquísima. En el texto original del Hieronymianum, (alrededor del año 600 P.C.), la conmemoración parece haber sido anotada de esta manera: "La Asunción de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenación al episcopado de Santo Santiago, el hermano de Nuestro Señor y el primer judío que fue ordenado obispo de Jerusalén por los Apóstoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua". Era de esperarse que en una nota como la anterior, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo; sin embargo, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia, es el otro, el hijo de Alfeo.
La frase "Asunción de San Juan", resulta interesante puesto que se refiere claramente a la última parte de las apócrifas "Actas de San Juan". La errónea creencia de que San Juan, durante los últimos días de su vida en Efeso, desapareció sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver, una idea que surgió sin duda de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo "no moriría", tuvo gran difusión aceptación a fines del siglo II. Por otra parte, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagro que se obraban allí.
El "Acta Johannis", que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias heréticas, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio, Epifanio, Agustín y Toribio de Astorga, contribuyó grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o, en todo caso, del pseudo Abdías, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un cáliz y una víbora. Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.
San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto, Jesús nos enseña que esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre. Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba. Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro. Por algo Jesús le llamaba "hijo del trueno". Quizás antes para mal, pero una vez transformado en Cristo, para mayor gloria de Dios.
Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.
Juan, hijo del ZebedeoBenedicto XVI, audiencia general, 5 de julio, 2006Zenit.orgQueridos hermanos y hermanas: Dedicamos el encuentro de hoy a recordar a otro miembro muy importante del colegio apostólico: Juan, hijo de Zebedeo, y hermano de Santiago. Su nombre, típicamente hebreo, significa «el Señor ha dado su gracia». Estaba arreglando las redes a orillas del lago de Tiberíades, cuando Jesús le llamó junto a su hermano (Cf. Mateo 4, 21; Marcos 1,19). Juan forma siempre parte del grupo restringido que Jesús lleva consigo en determinadas ocasiones. Está junto a Pedro y Santiago cuando Jesús, en Cafarnaúm, entra en casa de Pedro para curar a su suegra (Cf. Marcos 1, 29); con los otros dos sigue al Maestro en la casa del jefe de la sinagoga, Jairo, cuya hija volverá a ser llamada a la vida (Cf. Marcos 5, 37); le sigue cuando sube a la montaña para ser transfigurado (Cf. Marcos 9, 2); está a su lado en el Monte de los Olivos cuando ante el imponente Templo de Jerusalén pronuncia el discurso sobre el fin de la ciudad y del mundo (Cf. Marcos 13, 3); y, por último, está cerca de él cuando en el Huerto de Getsemaní se retira para orar con el Padre, antes de la Pasión (Cf. Marcos 14, 33). Poco antes de Pascua, cuando Jesús escoge a dos discípulos para preparar la sala para la Cena, les confía a él y a Pedro esta tarea (Cf. Lucas 22,8). Esta posición de relieve en el grupo de los doce hace en cierto sentido comprensible la iniciativa que un día tomó su madre: se acercó a Jesús para pedirle que sus dos hijos, Juan y Santiago, pudieran sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda en el Reino (Cf. Mateo 20, 20-21). Como sabemos, Jesús respondió planteando a su vez un interrogante: preguntó si estaban dispuestos a beber el cáliz que él mismo estaba a punto de beber (Cf. Mateo 20, 22). Con estas palabras quería abrirles los ojos a los dos discípulos, introducirles en el conocimiento del misterio de su persona y esbozarles la futura llamada a ser sus testigos hasta la prueba suprema de la sangre. Poco después, de hecho, Jesús aclaró que no había venido a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate de la multitud (Cf. Mateo 20, 28). En los días sucesivos a la resurrección, encontramos a los «hijos del Zebedeo» pescando junto a Pedro y a otros más en una noche sin resultados. Tras la intervención del Resucitado, vino la pesca milagrosa: «el discípulo a quien Jesús amaba» será el primero en reconocer al «Señor» y a indicárselo a Pedro (Cf. Juan 21, 1-13). Dentro de la Iglesia de Jerusalén, Juan ocupó un puesto importante en la dirección del primer grupo de cristianos. Pablo, de hecho, le coloca entre quienes llama las «columnas» de esa comunidad (Cf. Gálatas 2, 9). Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, le presenta junto a Pedro mientras van a rezar al Templo (Hechos 3, 1-4.11) o cuando se presentan ante el Sanedrín para testimoniar su fe en Jesucristo (Cf. Hechos 4, 13.19). Junto con Pedro recibe la invitación de la Iglesia de Jerusalén a confirmar a los que acogieron el Evangelio en Samaria, rezando sobre ellos para que recibieran el Espíritu Santo (Cf. Hechos 8, 14-15). En particular, hay que recordar lo que dice, junto a Pedro, ante el Sanedrín, durante el proceso: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hechos 4, 20). Esta franqueza para confesar su propia fe queda como un ejemplo y una advertencia para todos nosotros para que estemos dispuestos a declarar con decisión nuestra inquebrantable adhesión a Cristo, anteponiendo la fe a todo cálculo humano o interés. Según la tradición, Juan es «el discípulo predilecto», que en el cuarto Evangelio coloca la cabeza sobre el pecho del Maestro durante la Última Cena (Cf. Juan 13, 21), se encuentra a los pies de la Cruz junto a la Madre de Jesús (Cf. Juan 19, 25) y, por último, es testigo tanto de la tumba vacía como de la misma presencia del Resucitado (Cf. Juan 20, 2; 21, 7). Sabemos que esta identificación hoy es discutida por los expertos, pues algunos de ellos ven en él al prototipo del discípulo de Jesús. Dejando que los exegetas aclaren la cuestión, nosotros nos contentamos con sacar una lección importante para nuestra vida: el Señor desea hacer de cada uno de nosotros un discípulo que vive una amistad personal con Él. Para realizar esto no es suficiente seguirle y escucharle exteriormente; es necesario también vivir con Él y como Él. Esto sólo es posible en el contexto de una relación de gran familiaridad, penetrada por el calor de una confianza total. Es lo que sucede entre amigos: por este motivo, Jesús dijo un día: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos… No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer». (Juan 15, 13. 15). En los apócrifos «Hechos de Juan» el apóstol, no se le presenta como fundador de Iglesias, ni siquiera como guía de una comunidad constituida, sino como un itinerante continuo, un comunicador de la fe en el encuentro con «almas capaces de esperar y de ser salvadas» (18, 10; 23, 8). Le empuja el deseo paradójico de hacer ver lo invisible. De hecho, la Iglesia oriental le llama simplemente «el Teólogo», es decir, el que es capaz de hablar en términos accesibles de las cosas divinas, revelando un arcano acceso a Dios a través de la adhesión a Jesús. El culto de Juan apóstol se afirmó a partir de la ciudad de Éfeso, donde según una antigua tradición, habría vivido durante un largo tiempo, muriendo en una edad extraordinariamente avanzada, bajo el emperador Trajano. En Éfeso, el emperador Justiniano, en el siglo VI, construyó en su honor una gran basílica, de la que todavía quedan imponentes ruinas. Precisamente en Oriente gozó y goza de gran veneración. En los iconos bizantinos se le representa como muy anciano, según la tradición murió bajo el emperador Trajano-- y en intensa contemplación, con la actitud de quien invita al silencio. De hecho, sin un adecuado recogimiento no es posible acercarse al misterio supremo de Dios y a su revelación. Esto explica por qué, hace años, el patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras, a quien el Papa Pablo VI abrazó en un memorable encuentro, afirmó: «Juan se encuentra en el origen de nuestra más elevada espiritualidad. Como él, los "silenciosos" conocen ese misterioso intercambio de corazones, invocan la presencia de Juan y su corazón se enciende» (O. Clément, «Dialoghi con Atenagora», Torino 1972, p. 159). Que el Señor nos ayude a ponernos en la escuela de Juan para aprender la gran lección del amor de manera que nos sintamos amados por Cristo «hasta el final» (Juan 13, 1) y gastemos nuestra vida por Él.

martes, 25 de diciembre de 2007

Feliz Navidad

Desde el grupo y la mayordomia de Ntra. Sra. del Mayor Dolor os deseamos unas Felices fiestas.